Manzana Ambrosia, el alimento de los dioses

Cuenta la leyenda que Circe, diosa y hechicera que transformaba en animales a sus enemigos, gozó de la visión de una bandada de palomas entregando la Ambrosia a los mismísimos dioses del Olimpo. Y así se lo hizo saber a Odiseo.

Unas veces sólida y otras líquida, la Ambrosía era la contrapartida divina del aceite o la grasa de los mortales, dulce como la miel y delicada al gusto.

Tal era su veneración a este exquisito manjar, que los dioses no solo la usaban para deleitar sus épicos paladares: también se lavaban con ella, ungían sus cuerpos e, incluso, preparaban para la vida eterna a sus muertos con ella.

Un placer divino

Del griego ám(no) y brotos (mortal) Ambrosia significa, literalmente, “inmortal”. Sus propiedades milagrosas y su exquisito sabor han inspirado a artistas, literatos e, incluso, a la mismísima naturaleza, que ha obrado su milagro regalándonos este fruto excepcional, de sabor dulce, escasa acidez y textura tersa.

Sin duda, una ofrenda que hace la tierra a los dioses del Olimpo y que podemos disfrutar el resto de mortales.

Sentirse como un dios

Comer como un dios es sentirse como un dios y, si la manzana Ambrosia es el alimento de los dioses, es divina.

La manzana Ambrosia es natural, fruto de una mutación espontánea y fortuita. Es naturalmente deliciosa. Ambrosia es un milagro de la naturaleza, un regalo para los dioses al alcance del resto de mortales: es divina.