Si estáis pensando en hacer una receta con manzana, os proponemos que no tiréis la piel ni el corazón y los utilicemos para hacer una buena gelatina.

Esta gelatina no hará falta consumirla al momento y la podremos conservar en una tarrito para utilizarla para dar brillo a nuestros postres o para acompañar quesos o cremas.

De esta manera, aprovecharemos toda la manzana.

INGREDIENTES:

         Pieles de manzana Ambrosia

         Azúcar

PREPARACIÓN:

Ponemos una olla llena de agua y metemos las pieles y los corazones (el agua tiene que cubrirlos). Una vez estén blandas las pieles, colaremos el caldo.

No hay que tenerlas mucho tiempo en ebullición pues sino la pectina, sustancia que contiene en mayor medida la piel y el corazón de la manzana, se degrada.

Una vez colado el caldo, hay que añadir el azúcar. Pondremos 600 gr. por cada litro de caldo. Ponemos la mezcla a hervir y dejamos que reduzca.

Al principio, el caldo tiene aspecto turbio y opaco pero una vez está cocida, la gelatina deberá tener un color brillante y translúcido.

Ya está lista. Para conservarla, como hemos dicho antes, podemos ponerla en tarritos esterilizados de cristal cerrados y los dejaremos enfriar para que cojan consistencia.

Para quitar los restos de espumas, conviene colar el caldo mientras llenamos los botes.

Si queremos que dure mucho tiempo, podemos poner tarros nuevos y una vez rellenos, darles la vuelta para que hagan el vacío y se quede cerrado herméticamente.

Una receta ideal para aprovechar toda la manzana.

Divina Ambrosia – Manzana Ambrosia